jueves, 20 de junio de 2013

Cementerio de la Recoleta

El paisaje más espeluznante que puede revelarnos un cementerio, se mezcla entre los cielos con los edificios modernos y las luces de una ciudad que no duerme. En aquel cementerio con callecitas, tal como si fueran de un barrio privado, con casas caras y elegantes, allí descansan bajo mausoleos imponentes y estatuas escalofriantes, almas que alguna vez pisaron nuestro suelo. Éste fue fundado en 1822, se lo bautizó primero Cementerio del Norte y fue trazado por el ingeniero francés Próspero Catelin, autor de la Sala de Representantes de la Manzana de las Luces y de la fachada de la Catedral junto a Pedro Benoit. Es todo un símbolo de la aristocracia en Buenos Aires y  recibe varias visitas turísticas, que caminan por sus baldosas creyéndose estar en el Alto Palermo. Un cementerio, una atracción turística, un paseo, un clásico de la ciudad...

"La vida al lado de la muerte"

"Grandeza"

"Inocencia derramada"

"Dama en compañía"

"Dos fondos"







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